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LA SEMANA SANTA NO FUE UNA SORPRESA

 

Compartido por Reysel García
Decano de Teología
Instituto Yucatán Península Misión

 

Los cristianos ya tienen casi dos mil años celebrando la Semana Santa. Algunos lo toman muy en serio, pensando que se celebra algo de gran importancia para su fe, para su vida, para nuestra civilización y para nuestra cultura. Piensan que lo que afecta su fe y su vida ha de afectar también nuestra civilización y cultura. La Semana Santa tiene mucho que enseñarnos acerca de los valores, los ideales, las aspiraciones y la esperanza. Esto es importante porque sin estos valores, ideales, y aspiraciones la vida llega a ser una mera existencia que no vale la pena vivir.
Hay gente a la que solamente le interesa el hecho de que haya otras personas que la tomen en serio para tener vacaciones, unos días, una semana o a veces más. No piensan en el significado de la semana. Para ellos no les importa el origen de la celebración, ni les interesa el papel que juega en la historia. Su única preocupación es que si sus conciudadanos dejan de celebrar esta semana (o algunos días de ella) ellos también puedan perder estos días de asueto.

Lo importante de la Semana Santa, es que termina con la conmemoración de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Esta es la verdad principal de la semana, y esta verdad nos da esperanza.

La muerte, que es el resultado del pecado, quedó vencida. De hecho, la muerte es la sentencia que sufre la humanidad por su maldad, y esta sentencia fue pagada. Todos estamos bajo esta sentencia, y Jesucristo vino como el mediador para pagar nuestra sentencia. “Mediador” quiere decir que lo hizo en nuestro lugar. Lo hizo como si fuese culpable por nuestros pecados.
Después de pagar, como si hubiésemos pagado nosotros, resucító, vivió de nuevo. Es más poderoso que la muerte, y fue al cielo para prepararnos un lugar, para que donde Él esté nosotros estemos también.


Todo esto fue planeado y anunciado por Dios. No fue sorpresa para los que sabían lo que decía su Palabra. En la Biblia, en la parte que llamamos el Antiguo Testamento, hay muchas profecías acerca de Jesucristo, su muerte y su resurrección. En el Nuevo Testamento, Jesús mismo, en sus tres años de predicación, también habló de este asunto. Por esto, la Semana Santa no fue una sorpresa.
En las iglesias cristianas se habla de esto todo el año. En nues-tra iglesia, este tema siempre llama nuestra atención, es motivo de meditación constantemente. Sabemos que Dios, por su gran amor, había planeado la Semana Santa para darnos la verdadera esperanza de que la muerte está vencida, y tenemos otra vida después de esta. Tenemos la seguridad de que la Semana Santa no fue un accidente sorpresivo, sino que fue planeada por Dios.

Gerald Nyenuis.2024 Semana Mayor.
Fundación Gerald Nyenhuis. CDMX